Duración: 50 minutos

Sinopsis:
La importancia de Pierrot Lunaire radica, entre otros muchos motivos, en el hecho de servir de punto fronterizo, en marcar de forma clara una «fractura en la historia del arte musical». Schoenberg solitario por vocación, con una posición crucial en la música contemporánea, alguien comprometido tan sólo consigo, huye de aquello que le impide ser quien es. Quizá no resulte ocioso recordar nuevamente en nuestra época, marcada por la pérdida de compromiso estético y la banalización de la cultura, como Nietzsche sostenía una idea del artista entendido como alguien que sólo puede ser tal a partir del desgarramiento de su subjetividad y de una férrea voluntad de autoafirmación frente a las fuerzas que desde el mundo externo parecen orientadas a aplastarlo.

En esta versión, intérprete e interpretación corresponden a este principio de autenticidad, como si el civilizado orden actual no hubiera podido dominarlos, como si en cierta manera ser un «acorde disonante» fuese más viejo y sustancial que la «tonalidad» impuesta por el mercado. Y en constante búsqueda, para no quedarse fijado en las formas establecidas, Fernando Romero con la fisicalidad de su danza sirve de vehículo narrativo marcado por la peculiar racionalidad surrealista del contenido de los poemas y la ruptura del lenguaje musical. El movimiento cobra vida con la vitalidad y expresividad de la obra y a la inversa, dando sentido a los impulsos, emociones intensas o desvanecidas, voces quebrantadas, imágenes desgarradas, sueños y cicatrices de todo ese aparato musical expresivo.

Ficha artística:
Idea, coreografía: Fernando Romero
Interpretación: Fernando Romero
Música: A. Schoenberg
Dirección músical: Philippe Herreweghe
Interpretación músical: Ensemble Musique Oblique
Voz: Marianne Poussier
Poemas: Albert Giraud
Iluminación: Guillermo Suero
Diseño de vestuario: Margarita Ruesga
Gracias a Manuela por su mancha lunar y su antiguo perfume.

Programa de mano descargable en este enlace.

Fernando Romero