25/oct
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Cuando Michael Nyman regaló su música para la danza en el Festival de Itálica

Aunque de forma espaciada, el público sevillano está acostumbrado a las visitas regulares de Michael Nyman con todo tipo de formatos musicales. Precisamente en esta temporada, el Teatro Lope de Vega lo incluye en su programación con un concierto el 22 de mayo de 2018 en el que le acompañará su banda. Muchas de las obras del autor han sido escritas para su propia The Michael Nyman Band, creada en principio 1976 para una producción de Carlo Goldoni titulada Il Campiello.

Hay que recordar que Michael Nyman es uno de los compositores británicos más innovadores y aclamados, cuyo trabajo abarca operas, cuartetos de cuerda, bandas sonoras y conciertos orquestales. Mucho más que un mero compositor, es además intérprete, director, pianista, escritor, musicólogo, fotógrafo y cineasta. Considerado como un “hombre del renacimiento”, su inquietud creativa y su polivalencia artística le han convertido en uno de los iconos culturales más fascinantes e influyentes de nuestro tiempo.

Pero echemos la vista atrás, en concreto a los días 5 y 6 de julio de 1990 en una localización muy concreta: el Anfiteatro Romano de Itálica.

Eran las dos jornadas del segundo espectáculo que celebraba el décimo aniversario nuestro festival. Se trataba de ‘La caída de Ícaro’, que llegaba por primera vez a España.

Este espectáculo fuertemente visual nació  de la colaboración entre tres artistas de distintas especialidades y un mismo afán creador: el director Frederic Flamand, el escenógrafo italiano Fabrizio Plessi, catedrático de la Escuela de Bellas Artes de Venecia, coreógrafo de la obra y creador de las esculturas y vídeos, y el mismo Michael Nyman como autor e intérprete de la música junto a su banda.  ‘La caída de Ícaro’, una coproducción entre la por aquel entonces recién creada compañía Plan K y la Opera Nacional de Bélgica, se representó con gran éxito en varios festivales europeos y fue considerada como una de las propuestas visuales más espectaculares creadas en los últimos años.  Del mencionado conglomerado de artistas de diferentes disciplinas surgió una amalgama de ideas y temas expresados a través de nueve actores bailarines, una compleja escenografía y la música en vivo de Nyman. El conjunto fue considerado por muchos críticos como una reflexión en torno a la relación del hombre con la tecnología.

El espectáculo, sin un argumento definido, tenía su punto de partida en el célebre cuadro de Brueghel Paisaje con caída de Ícaro, dejando al espectador interpretar sus propias ideas a través de evocadoras y e impactantes imágenes. Frederic  Flamand, responsable de la idea y de la dirección, se resistió a etiquetar su montaje por la mezcla de  teatro, danza, música, poesía y plástica.

Flamand nos volvió a visitar en la edición de 1994 con su compañía o en la de 2013, en esta última ocasión como director de ‘Metamorfosis’, un espectáculo esta vez producido por el Ballet Nacional de Marsella.

De esta última visita podemos extraer de la hemeroteca la impresión que le causó a él y Michael Nyman su llegada a Itálica en 1990: “Cuando ambos entramos en aquel anfiteatro romano, pensamos que estábamos viviendo un sueño”, declaró en una entrevista de Marta Carrasco en las páginas de ABC.

FotografíaRos Ribas, 2004. Centro de Documentación Teatral. Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

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