21/dic
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Así pasen veintitrés años…’ (y VI)

Última entrega del rico texto en grandes recuerdos que la periodista especializada en danza Marza Carrasco escribió en 2011 con motivo de la vuelta de nuestro festival a Itálica. Y últimos años de peregrinaje escénico para desembocar, tras un esfuerzo entre instituciones, en un Teatro Romano que actualmente nos acoge cada dos años en las noches de verano.

En 2003, por segundo año consecutivo, el festival volvió al Real Alcázar. Carolyn Carlson fue la estrella ese año junto al Ballet Gulbenkian y el Contemporáneovde Cuba. Parecía que iba lentamente el festival en fase de recuperación, aunque el lugar elegido como sede había suscitado algunas controversias entre quienes creían que no era el Alcázar el espacio adecuado.

Para 2005 el festival continuó peregrinando en la búsqueda del sitio perdido, y eligió varios espacios, entre ellos el situado en la antigua hacienda que hoy es el Ayuntamiento de Tomares y el castillo de Alcalá de Guadaíra, conservando así su titularidad provincial. Su periodicidad aparecía confirmada, y también el retorno deseado pues ese año “echó la casa por la ventana” al programar nada menos que trece espectáculos, y entre ellos el Ballet de Víctor Ullate, Blanca Li, Julie Dossavi, Compañía Membros, Manuela Carrasco o Eva Yerbabuena, entre otros.

En 2007 continúa el festival lejos de Itálica y sigue realizándose en el Castillo de Alcalá de Guadaira y en la Hacienda de Tomares, actuando nombres como Javier Barón, la compañía Linga, Israel Galván, la compañía Francesca Morand y Eduardo Osorio, Compañía Erna Omarsdottir, Compañía Oëlle Bouvier…, y con un hito especial a señalar, la apertura de Itálica a creadores africanos con la presencia de Bienvenue Bazie, Norbert Sanou y Nelisiwe Xaba.

Transcurrió 2008 entre noticias de que el festival podría volver a Itálica. Muchos lo pedíamos a voces desde hacía años, y por fin, el 22 de enero de 2009 el presidente Rodríguez Villalobos declaró: “Este año el Festival de Itálica se verá en Itálica, y si no rodarán cabezas”.
El largo peregrinar de Itálica había llegado a su fin. El acuerdo entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla se selló entre los titulares de ambas instituciones, Rosa Torres y Fernando Rodríguez Villalobos. La pluma con la que se firmó el documento es buena prueba de ello: tras diecisiete años de ausencia, el festival volvía a Itálica.

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